Formación para la mejora de la escuela mexicana
En la experiencia de formación docente, Innovación y Asesoría Educativa, A.C. se ha topado con dos dificultades principales que inhiben el desarrollo profesional de la tarea educativa, y que han otorgado a la capacitación y la superación de los maestros, un carácter meramente administrativo con poco efecto en el cambio real de las prácticas en las aulas, y por ende, en menoscabo de la calidad educativa.
Una primer dificultad tiene que ver con la cultura preponderante en la gestión y organización de los centros escolares, que invita a los maestros —muchas veces de manera explícita— a menospreciar las actividades de desarrollo profesional, e incluso a verlas como un mero requisito ligado a estímulos económicos, y no como la posibilidad de emprender proyectos de mejora e innovación que tengan efectos positivos en el aprendizaje de los alumnos. Si bien la gestión es ejercida por todo el colectivo que conforma una escuela, los directores y administradores de centros educativos, tienen una responsabilidad central en la visión que se tiene sobre la actualización docente. Por ejemplo, los líderes que no consideran importante la actualización y formación profesional, suelen otorgar tiempo insuficiente para el trabajo destinado a los asuntos académicos de la escuela, y sí otorgarlo ampliamente, para atender eventos especiales, reuniones sociales u otro tipo de sucesos. Otro ejemplo, es que los recursos destinados al proyecto escolar, se inclinan a la mejora física del plantel, la compra de materiales didácticos o la adquisición de bibliografía, pero pocas veces a la contratación de un asesor que oriente las tareas o apoye a los maestros para encontrar soluciones a los bajos niveles de aprovechamiento de los estudiantes, o bien, a la asistencia a cursos, talleres o congresos que permitan ampliar las competencias profesionales educativas.
Desafortunadamente estos centros escolares en muchas ocasiones desperdician el talento del personal para desarrollar estrategias de enseñanza que favorezcan el nivel de comprensión de los estudiantes, y en casos extremos, no sólo desperdician las habilidades de estos profesores, sino que los hostigan por tener iniciativas y “salirse” de los cánones establecidos de trabajo y convivencia, de manera que estos maestros prefieren “guardar” sus buenas ideas y su interés por recibir formación para la profesionalización de su tarea, y por lo tanto, para su crecimiento laboral y personal.
En otros casos (que seguramente son los más abundantes), la escuela está tan acostumbrada a las rutinas de enseñanza ya prefijadas, que pocas ocasiones se reflexiona sobre la baja efectividad que están teniendo en el desarrollo de los alumnos (hasta que recibe, claro, los resultados de pruebas externas). Asentados en la cotidianidad de abrir la puerta, atender padres de familia, manejar asuntos relacionados con la supervisión, el control escolar y el aseo de las aulas, los directores y maestros, se ocupan sin ton ni son de una gran carga de trabajo que absorbe la mayor parte de su tiempo, dejando un espacio nulo para mirar hacia los salones de clase y apoyar la actualización de sus estrategias, la ampliación de su bagaje disciplinario y el crecimiento de sus habilidades para la formación en competencias de los alumnos, tal como se ha previsto en el perfil de egreso de la educación básica resultado de las reformas de esta década.
La otra dificultad que es frecuente encontrar en relación a la actualización y formación docente, está relacionada con la búsqueda simplista por parte de los maestros, de recetas que solucionen de manera rápida y fácil sus problemas inmediatos. Si bien es cierto que todos los maestros necesitamos orientaciones y claridad respecto a las dificultades que enfrentamos en el aula, es importante desarrollar a la par, las competencias necesarias para crear nuestras propias soluciones y respuestas, de manera que nos encontremos en condiciones no sólo de reproducir una receta, sino de responder de manera creativa y asertiva a la multiplicidad de dificultades que se enfrentan a diario en la enseñanza. Una metáfora útil para comprender esto, es la de un marinero que sólo sabe navegar en un tipo de barco, y cuando le piden que navegue en otro, se siente perdido. Seguramente a un ingeniero náutico no le pasaría lo mismo, pues mientras el marinero ha aprendido a navegar en la práctica, como parte de un oficio, el ingeniero náutico conoce a fondo los principios científicos que rigen la navegación, y tiene herramientas para adaptarse a cualquier tipo de embarcación.
Con este ejemplo se quiere decir, que un gran número de docentes, ha olvidado que ser maestro no es ningún oficio, sino una profesión que requiere de disciplinas científicas para su ejercicio, y dado que la ciencia y la tecnología sufren metamorfosis cada vez más raudas e impresionantes, le conviene al maestro estar al tanto de los avances de las ciencias de la educación para responder a los cambios de la sociedad contemporánea al mismo ritmo que cualquier otra profesión.
Sumados estos dos aspectos negativos acerca de las concepciones sobre la formación docente, suelen dar como resultado una bomba que detona en procesos de actualización absurdos y poco pertinentes: un director que contrata a un “especialista” que les dará un taller sólo de tres horas, horas destinadas además, claro, a mostrar una receta para atender una avería puntual del barco (por ejemplo, cómo responder un examen externo). Ya imaginarán el naufragio.
Ante estas dificultades, una de las tareas que ha asumido Innovación y Asesoría Educativa, A.C., es la de desarrollar propuestas de formación continua que propicien una mirada distinta acerca de la actualización, y que a la par, respondan de manera enfática a enfrentar eficazmente la mejora de las prácticas de enseñanza en el aula.
El proyecto “Formación para la mejora de la escuela mexicana” (Catálogo 2010-2011 ), de Innovación y Asesoría Educativa A.C. consiste en ofrecer a los planteles educativos, un catálogo de propuestas de formación basados en ejes temáticos centrales para la mejora de las competencias docentes. Así, los directivos y docentes, podrán seleccionar los temas que consideren pertinentes de acuerdo a las necesidades de desarrollo profesional que requieren según su contexto, con apoyo de un especialista. Después de elegir los ejes temáticos, los asesores de Innovación y Asesoría Educativa A.C, entablan un diálogo con los directivos y docentes, para diseñar y formular un proceso de formación específico para el grupo al que está dirigida la propuesta de estudio. De igual forma, se decide de manera conjunta, qué modalidad de formación requiere el grupo: una conferencia interactiva, un curso, un taller presencial, un taller en línea, una jornada pedagógica, o incluso un diplomado de largo aliento.
En cada temática y modalidad de estudio seleccionada que se lleva a cabo por Innovación y Asesoría Educativa A.C., se busca imprimir esta doble visión de la actualización docente: como un ingrediente indispensable de la mejora continua de las prácticas reales en el aula, y como el desarrollo continuo de la competencia para buscar soluciones a los problemas de la enseñanza de manera creativa, eficaz y autónoma.
Esta visión en no pocas ocasiones, ha chocado con la cultura de las escuelas, por ejemplo, los maestros no están dispuestos a invertir tiempo en su formación (o lo hacen sólo por el puntaje o los beneficios económicos que esto les reporta); o por otra parte, esperan por parte del ponente una receta fácil y ad hoc a su problema particular, y no están dispuestos a trabajar en aprender a solucionar sus problemas. Por ello, no ha sido fácil promover esta visión, dada la herencia cultural escolar que asocia la formación continua, como ya mencionamos, con asuntos administrativos o triviales, o con recetas ya probadas. Sin embargo, podemos también decir, como producto de estas experiencias, que muchos docentes aprecian ampliamente los cursos y talleres que les permiten mejorar su práctica docente, y que a la vez, les llevan a aprender a aprender de manera continua, mostrándose dispuestos a tomar caminos largos, cambiar sus concepciones y posiciones, más allá del beneficio económico o instantáneo. En estos encuentros, conforme se avanza, los docentes generan reflexiones profundas, cambios de paradigmas, e incluso se muestran actitudes de interés real en la mejora profesional y personal de su trabajo.
Como otras tantas agrupaciones educativas, Innovación y Asesoría Educativa A.C. busca responder entonces, a necesidades generadas por las escuelas, y de poco a poco, no sólo aspirar a reparar pequeños hoyos en las embarcaciones, sino que Innovación y Asesoría Educativa A.C. busca crear la necesidad de los marineros de convertirse en ingenieros náuticos, contagiar a todos el deseo de ser profesionales, entablar diálogos horizontales y sinergias que permitan navegar audazmente, y sacar a la educación de la escuela mexicana del terrible naufragio y tormenta que atraviesa.
Un cambio sobre las actitudes en relación con la actualización y formación docente es urgente, y que esperamos que las reflexiones vertidas en estas líneas, propicien de alguna manera un aliciente a los directores, administradores de centros escolares, maestros y funcionarios públicos de la educación, para que se sumen a combatir los dos obstáculos mencionados y que de esta manera contribuyan a acrecentar los mecanismos de desarrollo profesional auténtico de los maestros, en beneficio de los niños y los jóvenes de nuestro país.
Innovación y Asesoría Educativa, A.C.




